Implantes

ImplantEl implante es una raíz artificial de titanio que sustituye la raíz natural del diente. Para poder fijar una corona sobre el implante, hay que atornillar una pieza intermedia llamada pilar.

 

La colocación de implantes

En un primer tiempo, el facultativo determina el punto de impacto correspondiente al centro del diente que debe sustituirse. Luego, perfora el hueso comenzando con una fresa de pequeño diámetro para elegir el eje y el largo definidos en su momento en el examen preimplantar en función de la calidad del hueso y del volumen disponible. Con el fin de evitar el recalentamiento del hueso, el fresado se hace aumentando progresivamente el diámetro de las fresas con abundante irrigación de sérum fisiológico refrigerado. El cirujano atornilla seguidamente el implante según el diámetro y largos definidos. El nivel del cuello del implante está por debajo del hueso crestal, es decir ligeramente hundido en el hueso (1 a 2 mm). La técnica del PRF se utiliza para favorecer la cicatrización gingival y proteger herméticamente el sitio operado. Se realiza un análisis de sangre centrifugada para recuperar las plaquetas ricas en fibrina. Este plasma utilizado en forma de membrana se coloca sobre la zona operada antes de cerrar la encía.

 

La osteointegración

La preparación del hueso (fresado, expansión, compactación…) y la colocación del implante engendran un traumatismo similar al de una fractura que conlleva una remodelación ósea. Tras la formación del coágulo sanguíneo, un doble proceso actúa en paralelo alrededor del implante:

  • Por un lado, una reabsorción ósea que disminuye la estabilidad del implante
  • Y por otro, una neoformación ósea que bloquea el implante

Sin embargo, al ser más rápida la reabsorción que la neoformación ósea, se crea un ligero espacio alrededor del implante entre la 2ª y la 3ª semana del postoperatorio. El implante pierde por lo tanto en estabilidad y es imprescindible no manipularlo durante ese periodo ya que correría el riesgo de moverse y la cicatrización podría entonces peligrar. A partir de la 4ª semana, la neoformación ósea se impone sobre la reabsorción y el implante se consolida hasta obtener una buena integración entre la 6ª y la 12ª semana. Esta fase de cicatrización depende de: la superficie del implante, de la estimulación ósea, de la salud del paciente y por lo tanto de su metabolismo. En ese momento es cuando la cicatrización es suficiente para que el implante sea manipulado. Es entonces cuando hablamos de osteointegración del implante.

 

La perio-integración

La osteointegración es una condición necesaria pero insuficiente para determinar el éxito de un tratamiento implantar. El conjunto implante-pilar-corona debe estar perfectamente integrado en el entorno gingival. La clave del éxito a nivel periodontal se sitúa a nivel de la estabilidad del espacio biológico definido como la unión tisular que separa el medio interno del medio externo alrededor del implante. Esta unión gingival que protege el implante de cualquier contaminación bacteriana está constituida por un surco, un atache de unión y un atache epitelial que representa un grosor de aproximadamente 3 mm. Para que este espacio esté preservado, es fundamental que una banda de encía unida o keratinizada de unos pocos milímetros rodee el conjunto. Esta encía keratinizada adherida al hueso permite evitar tracciones mecánicas de fibras musculares en el espacio biológico y así preservar su estabilidad.

 

La propriocepción

 

Diente natural

La raíz no está en contacto directo con el hueso, está unida por un ligamento desmodontal cuyas propiedades son las siguientes: Función amortiguadora: El ligamento evita la sobrepresión traumatizante transmitida al hueso. La propiocepción: presencia de captores sensitivos que proporcionan información sobre la presión masticatoria.

 

Implante

El titanio está en contacto directo con el hueso, no existe el ligamento y las fuerzas de oclusión se transmiten por consiguiente directamente al hueso. Para compensar la ausencia de propiocepción, hay que repartir las fuerzas de masticación sobre una cantidad suficiente de implantes.

 

Pilares y coronas provisionales

Las coronas o puentes provisionales son de resina, un material menos duro que la cerámica. La resina presenta unas propiedades elásticas que le permiten jugar un papel de amortiguador. El hueso que rodea el implante está por lo tanto protegido durante esa fase “de aprendizaje” y va ir adaptando progresivamente su arquitectura en función de las fuerzas a las que se ve sometido. Esto permite así validar la integración del implante tras su colocación. Sobre el plano estético y funcional, estas coronas provisionales sirven de patrón. Pueden modificarse a voluntad para obtener una anatomía ideal antes de la colocación de la corona cerámica. El hueso es un tejido vivo que se regenera permanentemente y que se adapta a las fuerzas que se le aplican. Por ello, en el marco de reconstrucciones completas, hay que esperar entre 4 y 6 meses antes de colocar los dientes de cerámica. Estos plazos deben adaptarse evidentemente en función de los casos clínicos.

 

Coronas cerámicas

Última fase del tratamiento de reconstrucción sobre implante. El cirujano desmonta las coronas provisionales y procede a la toma de huellas para fabricar las coronas en cerámica. Después de probar el armazón (estructura interna de las coronas), el protésico monta la cerámica. Una vez la corona está terminada, se cementa o se atornilla. El facultativo elige una u otra técnica en función de las dificultades locales (eje del implante con respecto al diente, estética del puente de acceso a los tornillos..)

 

Control

Una reconstrucción implantar exige un control anual.

Process pose implant

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