Limitaciones mecánicas y estéticas

Cuando las condiciones previas se cumplen, nos concentramos en:

  • por una parte las dificultades mecánicas que determinarán el éxito a largo plazo de la reconstrucción
  • y de otra parte las limitaciones estéticas que permitan al paciente recobrar una sonrisa natural conforme a sus expectativas

Las limitaciones mecánicas

 

Posición y eje de los implantes

No es el hueso el que determina la posición del implante sino el futuro diente. En efecto, cada diente presenta una posición natural que no puede ser modificada. Por consiguiente y con respecto al futuro diente necesitamos un volumen óseo suficiente para poder colocar el implante en el eje ideal. En estas condiciones, las fuerzas masticatorias se toleran bien tanto por el implante como por los tejidos circundantes.
Si el implante está mal posicionado la presión ejercida por la interfaz entre el hueso y el implante aumentan y arrastran complicaciones: fallo de integración (fibrointegración), fallo a largo plazo con reabsorción ósea alrededor del implante o rotura de material (fractura de tornillo, de pilar o incluso del mismo implante).

 

La oclusión

De la anatomía de los dientes y de su engranaje en el momento de la masticación depende la mecánica oclusal. Si esta oclusión está perfectamente resuelta, se limitará el traumatismo transmitido al hueso y la reconstrucción será perenne.
Una anatomía mal dibujada o una oclusión imprecisa conllevan traumatismos en el conjunto de la reconstrucción. Son fuentes de fracturas de cerámica, fractura o destornillamiento de pilares, o incluso peor, de lisis óseo alrededor del implante provocando al final su pérdida.

Conditions prealables occlusion

Contrainte esthetiqueLas limitaciones estéticas

La estética del tratamiento implantar será efectiva gracias a:

 

La armonía y la integración de la sonrisa del rostro:

Para que la reconstrucción parezca natural hay que colocar los dientes siguiendo unos criterios perfectamente establecidos. Cuando se realiza el estudio preimplantar, determinamos la posición de los dientes en función del apoyo de los labios, de la armonía del perfil, de la dimensión vertical y por lo tanto del equilibrio de las diferentes alturas del rostro. Controlamos la incidencia de la pronunciación y determinamos una forma y un tamaño de los dientes que corresponda a la morfología del rostro y a la anatomía de la arcada. La posición de los dientes tiene que ver igualmente con la línea de la sonrisa dibujada por los labios y por su amplitud.

 

La integración del conjunto implante-pilar-prótesis en la encía:

En efecto, el lado natural de la sonrisa lo otorga tanto por el diente como la encía. La dificultad más grande del tratamiento implantar reside en la manipulación de la encía que depende de la posición de los implantes, del volumen óseo que rodea el implante y de la anatomía de los dientes. Para que los cuellos estén alineados y las papilas y la encía conserven su anatomía y su color hay que:

  • colocar los implantes de manera muy precisa: eje, hundimiento, centrado.
  • respetar los volúmenes óseos mínimos y evitar el calentamiento durante la intervención para evitar la reabsorción (la falta de hueso conlleva a la retracción gingival…)

 

Cualquier error de unas pocas décimas de milímetros en la posición del implante llevaría a un fallo estético a menudo irreparable.
Ejemplo 1: si se coloca el implante muy cerca de la pared ósea vestibular (externa) y no se mantiene un mínimo de grosor de hueso de 1,5 mm, el hueso, por falta de vascularización, se reabsorbe. La falta de hueso puede alcanzar varios milímetros y provocar que la encía se retracte y pierda grosor. Las consecuencias estéticas son: un diente de aspecto más largo para compensar la pérdida de tejidos y por lo tanto una asimetría con respecto a los dientes contiguos, un cuello implantar metálico visible en ciertos casos y un aspecto grisáceo de la encía.
Ejemplo 2: un error en el eje implantar puede igualmente acarrear complicaciones. Si los pilares protésicos no compensan el error, hay que realizar entonces una hipercorrección a nivel protésico con unas consecuencias estéticas a menudo nefastas: diente más molesto que no respeta la alineación de los dientes contiguos…
Ejemplo 3: Se debe centrar el implante con respecto a la posición del diente que debe ser remplazado. Si este implante, en la zona anterior, se ha desplazado lateralmente, puede impedir la formación de papila y el resultado será un fallo estético.

 

Para evitar todos estos escollos, es imprescindible realizar un estudio exhaustivo durante la visita preimplantar, confirmar la maqueta de la futura sonrisa, planificar con precisión la posición de los implantes gracias al programa Simplant y dejarse guiar en el momento de la cirugía (guía quirúrgica materializada).

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